domingo, 13 de junio de 2010

TRON, una película que nos evoca al apasionado origen de los videojuegos

La remake...
Pronto se estrenará la remake de Tron, una película de video juegos y me pregunto si los aficionados de hoy conocen la historia de los videojuegos. Seguramente lo que se ve hoy del origen de los videojuegos se vea como aburrido y a muchos les cueste creer que una persona haya podido pasar horas sentado frente a la televisión con un juego monocromático con formas que lejos estaban de los rostros casi humanos que muestran nuestras consolas actuales. Sin embargo esa desafiante dualidad de posibilidades y limitaciones que brindaba la tecnología naciente, convirtió a los programadores de aquellos días en verdaderos artistas creativos del mundo lúdico.

La verdad es que aunque hoy miremos hacia atrás y veamos un sin fin de limitaciones, aquellos básicos lenguajes de programación eran un verdadero portal a la creación de nuevas reglas, de nuevas leyes físicas, era la oportunidad de crear un mundo interactivo, de ser participe de una aventura que para ese entonces estaba relegada solo a las películas de ciencia ficción pero de las cuales de alguna manera ahora podíamos ser protagonistas. Nuestra imaginación explotaba, los bordes pixelados de los personajes se transformaba en verdaderos héroes de carne y hueso en nuestra mente y los límites de la pantalla se expandían en nuestras retinas filtrando todo el resto de la habitación.



El juguete deseado…
Aquellas primeras experiencias hogareñas fueron secundadas por las primeras consolas de juegos portátiles de bolsillo, siendo el primero de todos el Donkey Kong de Nintendo, cuyo héroe y protagonista sería pocos años después uno de los personajes más famosos de este mundo virtual, el legendario Mario Bross. El videojuego fue el fin de los soldaditos de plástico los rasti y los play-movil, eran el juguete deseado, aparecía en nuestro relojes de pulsera, portables en nuestras mochilas, y para los más afortunados en las primeras microcomputadoras*.



*Microcomputadoras: se llamaba así a las pequeñas computadoras que consistian en solamente en un teclado cuyas memorias se contaban en algunos KB. Se conectaban a la televisión y sus soportes magneticos eran los dataset. Que es el dataset? pensaste en bajar un tema de la radio en ves de internet? les dejo de tarea buscar en internet: Dataset, Comodore 64, CZ Spectrum. Les va a resultar más que interesante...




Una ficha… tres vidas
No obstante la explosión emocional se dará en las salas de maquinas recreativas o de arcades como se las llamaba. Ingresar en estas salas despertaba tanta ansiedad como debe haber sentido Peter Pan al llegar al  país del nunca jamás. El sonido era ensordecedor y caótico, pero no cabe duda que podías identificar cada unos de los juegos que los emitía cual experto somelier identifica los sabores de un vino. Las luces y colores centellaban y los más habilidosos eran rodeados con admiración por otros jóvenes que querían ver esas pantallas que nunca habían llegado o conocer cual era la animación con que terminaba el juego.


Aunque las recreativas ganaron la batalla por muchos años, la PC evolucionaba a pasos agigantados y tomaría su revancha...





El Príncipe de Persia

Para poder entender el furor que despertaba esto hay que recordar que el primer juego de pc que deslumbró con su animación fue el Príncipe de Persia, pero que en las década del 80 corrían en las XT de IBM con apenas 4.7MHZ, pantalla de fósforo anaranjado o verde y la increíble cifra de 640 Kb de memoria RAM.

Hasta el color fue un protagonista en si mismo, denominaciones como Fósforo Anaranjado, Hércules Monocromo, VGA, SUPER VGA, eran los nombres de los monitores y placas de de video en los que contábamos los colores de a uno, primero 4, luego 16, luego 256. Rápida pero paulatina fue la evolución del monitor que permitió que hoy nuestra preocupación sea un tema más de resolución que de paleta color. Hoy configurar nuestra paleta en 16 o 32 bits contando tonalidades por miles quizá no nos denote demasiada diferencia, pero les aseguro que pasar de 1 a 4 o de 4 a 16 era simplemente un éxtasis. Hoy las empresas de videojuegos priman y derrochan recursos en realismo dejando poco espacio a la creatividad cayendo en juegos monótonos y poco divertidos. Solo algunos pocos mantienen el espíritu creativo de las primeras épocas.

Aquí una link a un video del juego a color...
http://www.youtube.com/watch?v=SjiObmXtuGg



Un portal al interior del videojuego…
La película Tron estrenada 1982 es de alguna manera un reflejo de la pasión que se vivió en aquella década entorno a los videojuegos y hace literalmente realidad ese deseo tan inconciente como intenso de niños y jóvenes de ser el propio protagonista de carne y hueso de esas tan excitantes aventuras electrónicas.






Aquí el link a la carrera de motos de luz de la película..

http://www.youtube.com/watch?v=-3ODe9mqoDE



Reclutado por un videojuego
"El último guerrero estelar" un videojuego de naves espaciales que cualquier adolescente podía jugar pero que resultó ser una prueba de reclutamiento oculta para formar parte de un poderoso ejercito espacial. Así era la ingeniosa escusa que encontró esta película para hacerle creer a nuestra inocente y ciega imaginación de niños que ser parte de la aventura digital era posible. Divertida y entretenida añadió un plus a cada uno de los videojuegos de naves espaciales que jugamos a posterior, ya que mas de uno habrá esperado alguna sorpresa galáctica al terminarlo...

El Ultimo Guerrero Espacial.The Last Starfighter (1984)

miércoles, 12 de mayo de 2010

Siluetas en el aire


Cap.1: Vuelo de prueba

Está helado aquí arriba, y aunque se que no podría me muero por respirar el aire puro que hay aquí en estas alturas. Solo los gases de nuestros motores de última generación JUMO 004 surcan el cielo nocturno sobre la alfombra de nubes. Nubes que podrían verse blancas pero que los primeros rayos de sol tiñen de rojo. Todo en este mundo se tiñe de rojo en estos días… Miro la estela de la aeronave de mi compañero y me da la ilusión de ver el rastro de un espectro que desaparece entre las nubes cual fantasma aterrador en las neblinas de las plazas londinenses. Es que es imposible olvidar que somos maquinas de muerte. Mucho nos pueden decir del rumbo de la guerra, pero nosotros aquí, somos como los ojos de Dios, sigilosos, poderosos, y vemos la verdad.
Hasta hace unos meses volaba el espectacular Me-262 y creía que estos tipos habían llegado al extremo de lo posible, maquinas que son tan avanzadas para el enemigo que nos confunden con extraterrestres; sin embargo, aquí estoy otra vez hipnotizado por estas armas, por lo nuevo, por esa sensación de ser el primero en experimentar lo desconocido.
Aún era muy joven cuando escuché hablar sobre las máquinas voladoras de los hermanos Wright, en esos años los vuelos se contaban por segundos y aquellos que lograban suspenderse los minutos suficientes se transformaban en héroes nacionales y sus nombres recorrían el mundo entero. Hoy en el secretismo de la guerra, la historia se repite, llevo 55 minutos en el aire superando ya la marca Edwin.

Cap.2: Formas de otro mundo.

La radio encendida suena y mezcla canciones con noticias de guerra. Las luces intermitentes del fuego del hogar son el complemento visual que la anciana necesita para fijar la mirada en algo. El subir y bajar de las pequeñas llamas dibujan y desdibujan sus pensamientos.
Hace frío, las llamas están bajas, tiene que levantarse para alimentar el fuego pero no le dan ganas, le cuesta mucho a sus desgastados huesos. Entonces recuerda… en otros momentos un par de manos buscaban un abrigo y lo ponían sobre sus hombros. Cuando aún estaba, era él quien alimentaba el fuego, el del hogar, el de la casa. Ahora estaba sola. Una escopeta vieja y una perra con un físico tan desgastado como el de ella son su única defensa y compañía.
- Hace mucho que no pasa nadie Olga. – la perra parece entender, sin levantar la cabeza de su reposo, la mira un instante y después gira sus ojos hacia la ventana. Lo vidrios empañados y apenas descubiertos por un trozo de celosía rota, permiten ver una pequeña porción del mundo exterior.
- Tal vez sea el frío, no crees? – la perra no responde, respira hondo y exhala su aire tibio. Quizá no entienda todo pero disfruta de la charla.
Afuera la nieve cubre todo y aunque no esta nevando el viento es fuerte y se filtra con actitud invasora por los bordes de la ventana produciendo silbidos que en ocasiones se pueden sentir como los chillidos desgarradores de quien sufre en agonía.
- Son los sonidos de la guerra, todo es guerra. El negro del cielo, el olor, los ruidos. Ya no pasan tantas canciones, ¿no? – la perra refunfuña suavemente, seguramente consintiendo con su ama.
El frío se hace intenso, entonces se apoya con fuerza en los apoyabrazos de su sillón, se levanta en busca de un par de leños. La soledad y un toque de curiosidad la impulsan hacia la ventana, observa los alrededores, algo le lleva la mirada hacia el cielo y en la claridad de la noche una silueta endemoniada aparece un instante cerca de la luna para volver a ocultarse entre las nubes. Un frío de muerte la recorre por dentro y un suspiro ahogado le traba la respiración. En un acto reflejo se hecha hacia atrás escondiéndose detrás de las viejas cortinas como si eso le brindara algún refugio. – Ahí afuera hay algo Olga, no se que es pero esas formas ya no son de este mundo.


Contraste tecnológico

En la actualidad estamos acostumbrados a ver aviones sobre nuestras cabezas, pero muy pocas personas son concientes de lo que la ciencia tuvo que recorrer para que el hombre lograra despegar sus pies del suelo y elegir un destino a merced de su voluntad. Volar para el hombre fue un anhelo que une experimentos, leyes y descubrimientos que recorren siglos enteros de nuestra historia. Por eso el relato que nos precede, lejos de querer concatenar y describir estos hechos tan extensos, intenta trasmitir sensaciones, emociones que se dieron en un contexto de contraste tecnológico, en el que quedó relegada gran parte de la sociedad civil abandonada a los escasos recursos que dejaban los escombros de la guerra, mientras que los intereses armados consumían todo tipo de insumo energético.

Este breve relato en particular nos sitúa en un lugar y en un momento que hace más visible lo que hoy es tan trivial para nosotros como volar. Una persona que nació varias décadas antes de que los hermanos Wright lograran su primer vuelo, a la que su idea de volar se remite más a esa proeza tan gigantesca de los dirigibles que vio en su niñez, donde un ticket de vuelo, era equivalente a un pasaje a la fantasía, donde cualquier mujer se hubiese sentido Alicia en un mundo de maravillas al tomar un té suspendida delicadamente sobre un colchón de nubes blancas.
La misma persona que hoy tiene que vivir sus últimos días en la pesadilla de la guerra. Una guerra en la que las máquinas voladoras ya no tienen siquiera hélices, tienen el ruido de un trueno que nos cae encima y su silueta se asemeja más a la de un ave del infierno que a una máquina
humana.




Claro esta que los dirigibles tienen una historia muy propia, llena de emociones, logros y tragedias. Momentos de  interacción con el hombre que valdrán la pena de exprimir en un capítulo aparte...



Un salto en el tiempo:

Lo que sucedió en los últimos años de la segunda guerra con los desarrollos aeronáuticos en la Alemania Nazi, es tan impresionante que sería más fácil explicarlo con un viaje a través del tiempo que relatando los sinfines de desafíos tecnológicos que se debieron resolver en meses y con recursos limitados. Un viaje en el tiempo que echó una mirada cincuenta años al futuro y se adelantó al ala volante furtiva más famosa del mundo, el bombardero estadounidense B-2.










Así de mítica es la historia del Go-229, una aeronave experimental que debía cumplir con la ambiciosa demanda 1000x1000x1000 (*). Que avanzó en materiales compuestos y métodos de construcción que lo hacían invisible a los radares, que no solo consiguió el primer éxito del concepto “Ala Volante”, sino que además se la dotó de dos turborreactores de última generación que la volvían un cazabombardero de ciencia ficción e increíbles características para aquellos años.


Nota histórica…
El primer vuelo de prueba fue realizado el 2 de febrero de 1945 en Oranienburg, con el teniente Erwin Ziller como piloto de pruebas. El vuelo tuvo una duración aproximada de 30 minutos. Al final de un exitoso segundo vuelo de prueba, el 3 de febrero de 1945, Ziller desplegó durante el aterrizaje, el paracaídas de frenado antes de tiempo. El resultado fue un duro aterrizaje con un daño en el tren principal. Consecuentemente, el tercer vuelo fue demorado hasta el 18 de febrero de 1945. Retornando después de un vuelo de 45 minutos, a una altitud de 800 metros, Ziller fue visto picar y elevar el avión varias veces, aparentemente en un esfuerzo de reencender un motor. El tren de aterrizaje fue bajado, en una altitud inusualmente temprana, unos 400 metros. La velocidad del prototipo decreció acompañada de un ruido del motor, una vez que el ruido cesó, la aeronave entró en un giro tirabuzón. El piloto no intentó eyectarse tratando salvar la aeronave y desafortunadamente muere en el accidente.

* La demanda 1000x1000x1000: significaba penetrar mil kilómetros dentro de territorio enemigo con mil kilogramos de carga bélica, a una velocidad mínima de 1000km/h. Cualquier proyecto que no cumpliera con estas prestaciones no sería aceptado.

Video verdaderamente real de uno de los vuelos de prueba de la aeronave...
                                                                                   http://www.youtube.com/watch?v=JBnBSJ9bz3A

sábado, 1 de mayo de 2010

Una invitación para imaginar y descubrir

Mis días transcurren entre la ciencia y la cultura, entre lo rígido de lo tecnológico y lo flexible del arte. El azar y mi curiosidad desde pequeño por las leyes físicas de nuestro universo me han llevado por caminos llenos de números y ecuaciones y aunque me he realizado profesionalmente, ha quedado relegado en mi un enorme deseo de expresión y creatividad.
Hoy camino por las calles, me veo rodeado de ciencia aplicada y me pregunto si las personas son conscientes de las enormes transformaciones tecnológicas que deben sucederse para que podamos escribir con una birome o llamar al otro lado del planeta con un celular. En muchas ocasiones somos inconcientes de como la tecnología nos embriaga, estamos tan habituados a ser usuarios de la misma que nos limitamos a exigirla y no nos detenemos a conocerla.
Los invito a imaginar conmigo y recorrer algunos momentos en que la tecnología y el hombre se encuentran y con nuestra ayuda se conocen.